La Seducción. 9 Claves para conquistar o reconquistar

La seducción es el acto que consiste en inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento o actitud. Por lo general la seducción suele emplearse en el amor o en el sexo con el fin de conquistar a alguien. La seducción es un conjunto de habilidades y como tales pueden ser entrenadas y aprendidas. ¿Te gustaría aumentar tu capacidad de seducción?


La seducción te puede servir para conquistar a alguien o para revitalizar la relación que ya tienes con tu pareja. En todo caso como seres sociales que somos, conocer y practicar dichas habilidades te ayudarán a tener, en general, más posibilidades de conseguir del otro lo que deseas. ¿Quieres conocer algunas claves?

1. Saber lo que quieres

No cometas el error de intentar llegar al amor través de la amistad o a través del sexo. Esto solo produce confusión en ti y sobre todo en el otro. Así que lo primero que tienes que plantearte es que es lo que quieres de la otra persona. A partir de ahí puedes iniciar el proceso de seducción. Este proceso no es directo, pero si que tiene que ser lo suficientemente claro para ambos entendamos a que estamos jugando. De alguna manera se va a dar un proceso de comunicación en la que dos van a llegar a un acuerdo, así que primero decide que es lo que quieres para que al menos tu sepas como moverte y que esperar de la otra persona. ¡Si esto es así...! ¡Que empiece el juego!

2. Autoconfianza

La autoconfianza no es en sí una técnica de seducción sino una actitud, una manera de mostrarse hacia los demás. Sin confianza en una misma es imposible que el proceso de seducción salga bien. Para ello es importante empezar con una valoración positiva de ti y con unas expectativas más bien bajas del resultado a conseguir.

La seducción es un juego y las expectativas irán creciendo en función de las respuestas que el otro te vaya dando. Si realizas una buena lectura de dichas respuestas podrás considerar tener más posibilidades o menos y si estas aumentan, tu confianza aumentará.

Aquí entrará en juego la fantasía, la imaginación, esa capacidad para imaginarte a ti y a la otra persona en situaciones inusuales, cercanas al pecado, prohibidas...empieza a emerger el deseo.

3. Tómate tu tiempo

Lo importante no es el resultado, así que disfruta del proceso. Las personas seductoras se caracterizan por no tener prisa, disfrutan y no se preocupan del resultado. La seducción igual que cualquier relación social tiene que ir paso a paso y lleva un tiempo largo o corto, pero no inmediato. No reveles tu intención enseguida. Emplea el tiempo en escuchar más que en hablar, eso te ayudará a conocer mejor a quien tienes enfrente y comprobar si realmente te gusta, cuáles son sus gustos y puntos en común. Los malos seductores hablan mucho, los buenos miran y la mayoría nos gusta que nos presten atención. Menos, es más, un silencio y una mirada pueden ser demoledores.

Mira a los ojos de la persona que quieras seducir, pero no de forma directa. Combina esa mirada directa con otra evasiva. Ábrete a la comunicación con el otro dejándole espacios para que hable y reacciona con la carga emocional que transmite su lenguaje y su cuerpo. La sonrisa es clave, pero es más importante que el otro te afecte, que lo que diga, te importe y que la otra persona se dé cuenta, de forma natural, que lo que te cuenta te interesa. A eso se llama, fluir y no se puede forzar o interpretar. La clave posiblemente está en sentirse abierto a la experiencia del otro. En ese momento hay conexión.


4. Usa el sentido del humor

Se trata de generar sentimientos positivos en el otro y no hay nada que genere sentimientos más positivos que cuando nos reímos con otra persona. El cerebro segrega hormonas y neurotransmisores relacionados con el placer y el bienestar como la serotonina y las endorfinas. John Medina, biólogo y profesor de la Universidad Seattle Pacific indica que sentirás mayor atracción por las personas divertidas, interesantes e intrigantes.

Aquí no se trata de ir de gracioso o graciosa, sino que, si te sientes seguro y segura, si eres tú mismo podrás relajarte y desinhibirte. Cuando le sonreímos a otro, le estamos diciendo muchas cosas, entre ellas que nos gusta, así que no hacen falta muchas palabras, además la sonrisa alivia la tensión tanto en ti como en la otra persona. La sonrisa es siempre un puente para la comunicación.

Empieza cualquier conversación con una sonrisa y verás resultados inmediatos e infalibles.

5. Contacto-retirada.

Si quieres seducir, empieza practicando el arte del contacto y la retirada. Un estímulo repetitivo genera una creciente pérdida de interés, anulando el contacto. No seas cansino/a.

Esto es muy fácil de comprobar: si le das la mano a alguien podrás apreciar su temperatura y tacto, pero si ambos mantenéis la mano entrelazada la temperatura de ambas manos se equipararán perdiendo tu capacidad de contacto. Pasado un tiempo puede incluso llegar a ser desagradable. Así que para contactar con alguien debes también retirarte. El nuevo encuentro será más placentero y sobre todo deseado. Un estímulo que aparece y desaparece o que cambia, produce novedad y atracción. Así que sal de la rutina y rompe las costumbres con tu pareja, introduce cualquier variación en vuestra comunicación, momentos para insinuarse, lugares, escenas recreadas...

Se trata de una especie de refuerzo intermitente similar al que describieron psicólogos como Skinner o Edward Thorndike. Obviamente hay ser claros con la persona que tienes enfrente, y sin practicar el "tira y afloja" jugar a estimular el deseo. El mensaje que transmites es "¿Me tienes? ¿Seguro?, pero no siempre"

6. Código de comunicación personal

Las personas seductoras suelen establecer un código de comunicación personal, secreto y en ocasiones prohibido con la otra persona. Esto lanza el mensaje de que entre vosotros hay algo especial o diferente a la interacción que tendrías con cualquiera. Así que será muy recomendable que introduzca variaciones en la comunicación que estableces con él o con ella. Un apodo acordado para nombraros, una frase significativa para el otro en el momento de despedirse, un roce o una forma de tocarlo o tocarla diferente...Muchas veces resulta fundamental que dicha comunicación sea conocida solo entre vosotros, dotándola de cierto misterio. El mensaje que lanzas es: tú y yo tenemos o podemos tener algo, solo entre tú y yo.

Si la pareja está formada, el código se puede dar asociado a una situación erótica, por ejemplo, si te vuelve loco un perfume porque te recuerda una situación sexual vivida con tu pareja y tu pareja se acuesta a tu lado con dos gotas precisamente de ese perfume en su cuerpo cuando solo lo suele utilizar en ocasiones especiales, habéis establecido un código.

7. Trabaja el misterio

El misterio es una de las armas de seducción más efectivas, puesto que hace que una persona elabore expectativas del otro. Se consigue el misterio cuando no cuentas todo de ti y además pones de manifiesto que hay aspectos ocultos por descubrir. Es el arte de insinuar más que mostrar. La información que proporciones puede estar a medias, puedes responder con otra pregunta o en todo caso tu respuesta no puede ser ordinaría induciendo claramente a realizar más preguntas, con el objetivo de generar curiosidad en el otro. La curiosidad es una motivación importante en el ser humano, despierta el deseo y rompe con la monotonía. Por ejemplo, frente a la pregunta ¿Dónde has estado hoy por la tarde?, en lugar de responder, "He ido a comprar un botella de vino carísima porque me gustaría que cenásemos juntos", puedes responder "He conseguido algo especial que seguro que te gusta. ¿Te gustaría probarlo? ¿Vienes esta noche a mi casa?"

8. Averigua las necesidades de la otra persona

Cada persona es diferente y en la seducción lo que buscas es que el otro se encuentre a gusto contigo de forma que vaya confiando en ti. Para ello es clave saber que le gusta, cuáles son sus preferencias y sobre todo sus necesidades en ese momento. Si tu pareja se encuentra mal y esta exhausto/a, por mucha seducción que utilices, te darás de bruces con su necesidad de descansar. Posiblemente lo pueda hacer acurrucado/ a ti con la "batamanta", pero olvídate de una noche de pasión.

Lo mismo ocurre si el objeto de tu deseo necesita en ese momento un amigo o una amiga, no confundamos tocino con velocidad, porque la vas a liar.

Lo importantes es que la otra persona esté bien contigo, que esté bien cuando estás a su alrededor. Por eso es mejor centrarte en sus necesidades y ver si encajan con las tuyas.



9. Se tú mismo/a

No hay nada más patético que intentar ser quien no eres o interpretar un personaje. Las personalidades más arrolladoras son aquellas que se muestran tal y como son, con sus virtudes y defectos. Estas personas demuestran una gran seguridad en si mismas, aspecto que resulta fascinante y atrayente de por si pero por encima de todo, las personas que se muestran tal y como son, son felices. Y esto es clave. Atraen mucho más las personas felices que las que no lo son. La autoestima no es quererse mucho, es aceptarse tal y como uno/a es. ¿Si te cuesta aceptarte tal y como eres cómo quieres que otro te acepte? Marta Capilla, directora de marketing de Meetic, una de las empresas líderes en contactos, ha conseguido plasmar esta idea con la nueva campaña #LoveYourImperfection.

Feliz Viaje.