Resiliencia, investigación y procesos de ayuda

En 2017 participé junto a otros profesionales en un estudio sobre intervención con personas sin hogar desde modelos tradicionales y desde el modelo de intervención que realiza el equipo que coordino.

Esta investigación se enmarca en una evaluación mucho más amplia, en la una organización independiente (Fresno Consulting) ha comparado los resultados obtenidos en 2 grupos de personas sin hogar con enfermedad mental y/o adicciones. Un grupo experimental formado por personas que recibieron una intervención específica del equipo que superviso. Y un grupo control de personas que reciben diversas intervenciones de otros profesionales en general. Ambos grupos están formados por más de 300 personas sin hogar. Los resultados son sorprendentes y ofrecen claves importantes para la mejora de la intervención.

¿Podemos aprender de personas que viviendo en la calle se han enfrentado a graves crisis vitales? ¿Qué capacidades han conseguido desarrollar personas que se han enfrentado a adicciones, o enfermedades mentales crónicas? ¿Qué estrategias de intervención desarrollamos en estos contextos y cómo incorporar este conocimiento a los procesos terapéuticos? ¿Qué competencias parecen estar desarrollando estas personas llevan años viviendo en la calle? La resiliencia parece ser parte de la respuesta a estas preguntas.

La resiliencia se define como la capacidad que tienes de adaptarte positivamente a situaciones adversas. Vivir en la calle es una de estas situaciones. El 47% de las personas entrevistadas fueron víctimas de al menos un delito de odio (agresiones físicas, vejaciones...) en un periodo de 6 meses. La resiliencia es entendida como la entereza y la flexibilidad que tienes para enfrentarte a crisis vitales. Hoy sabemos que esta capacidad se puede aprender. Por tanto, entender y analizar como otros se enfrentaron a las crisis nos ayuda a mejorar cualquier proceso de ayuda. ¿Cómo desarrollan la resiliencia estas personas? ¿Cómo propiciarla en espacios terapéuticos?

Estos son algunos factores que hemos identificado.

Espacios de escucha.

Disponer de un espacio donde hablar parece ser un elemento fundamental para desarrollar esta capacidad. La propia consulta es una herramienta adecuada para la expresión libre de emociones. Contar a alguien lo que te pasa y como te sientes te ayudará a enfrentarte a tus problemas. Pero este espacio tiene que ser cálido y libre de juicios del profesionale. Así el grupo que dispuso de este espacio de escucha libre de juicios obtuvo 5,12 puntos de Bienestar Emocional en la Escala Qoli Lehman (máximo 7 puntos) frente a solo 3,79 de quien no tuvo un espacio con dichas características.

Poder elegir

Cuando las personas que se han enfrentado a crisis han podido elegir su respuesta ha sido más exitosa que en las que no pudieron tomar decisiones acerca de cómo transitar por dicha crisis. Aquellas estrategias terapéuticas que no te dicen "lo que tienes que hacer" y te invitan a que tomes pequeñas decisiones, disminuirán el número de recaídas o regresos a las terapias cada dos por tres. Es decir, aquellas intervenciones que dejan que "recorras tu propio camino" parecen ser más duraderas frente a las que directamente te proponen "recetas". Así un 96% de las personas y tras solo 6 meses de tratamiento percibían un mayor cambio positivo en sus vidas frente al 48% de personas al que se les indicaba "que debían hacer" para solucionar sus problema. Así que intervenciones que quieran "ir deprisa" explicando "que tienes que hacer" no parecen propiciar cambios solidos.

Contacto con otros

Un sentimiento que relatan muchas personas con crisis severas es la soledad y sentir que no cuentan con alguien que los acompañe. Hemos descubierto que son más efectivas aquellas intervenciones que promuevan las relaciones sociales y el apoyo familiar como la Terapia Familiar Sistémica. También aquellas que ayuden a sostener y trabajar la soledad. El 57% de las personas que recibió una intervención dirigida a la activación de relaciones sociales indicó que no se encontraban solas. En cambio, en las personas que no recibieron intervención para promover las relaciones solo el 28% indicaron que no se encontraban solas, mostrando también mayores tasas de ansiedad.

Participación en la comunidad

Aquellas personas que se sienten útiles, por ejemplo, ayudando a otros tienen más capacidad para afrontar crisis. Si sientes que te sientes útil, dotarás de mayor sentido a tu vida y precisarás de menos estímulos artificiales (adicciones, trabajo, consumismo...) para sentirte satisfech@.

Las terapias que ayudan a reconstruir relaciones sociales (familiares, con el vecindario...) te preservarán de futuras crisis. Un 85% de las personas con las que se trabajó su participación en la comunidad manifestaron estar seguras de poder contar con alguien en momentos de futuras crisis, frente a solo el 29% del grupo en el que no se planteó una intervención para participar activamente en la comunidad.

Satisfaccion con lo conseguido

Lo que para una persona puede ser un pequeño avance para otra ha sido un éxito. En general hemos identificado como un factor resiliente la capacidad para reconocer los éxitos y fijar la atención en ellos más que solamente en los fracasos. De esta forma trabajar desde las competencias y sobre todo desde las fortalezas que ya tienes y no desde las que necesitas desarrollar parece ser más efectivo, siendo un factor resiliente que puede estar operando a favor en los procesos de mejora de la salud en general y especialmente en ansiedad, insomnio y depresión grave.

Identidad

¿Sabes quien eres en realidad? El reestablecer un sentido del "ti mism@"basado en tus creencias de identidad contribuye en mayor medida a experimentar mejoras que intervenciones basadas en diagnósticos que te etiquetan. Cuando el diagnóstico se convierte en una etiqueta te limita. La etiqueta juega una fuerza negativa en los procesos de intervención poniendo el acento en el "error", presionando especialmente en adolescentes a conformar una identidad enferma y limitada en su potencial. 

Locus de control interno

Esta expresión significa "atribuir el control de lo te ocurre a ti". Si piensas que lo que ocurre es culpa de otros, el proceso de intervención deberá dirigirse a que comprendas que solo tú puedes cambiar, solo tú eres responsable de tu vida y tienes la llave de su felicidad. Entender y asumir el poder que tienes sobre tu vida parece ser propio de las personas con mayor resiliencia frente al grupo de personas que piensan que sencillamente que la "vida fue injusta". Posiblemente la vida puede ser injusta, pero ¿Qué puedes hacer tu entonces?

Estos son solo alguno de los factores. Esperamos seguir aprendiendo y evaluando los procesos de intervención como forma de desarrollar conocimiento práctico y contrastado.

Feliz Viaje