Adios. El final de la terapia.

El final de la terapia. Contacto y retirada.

Esta semana he dado dos altas. Dar de alta es una expresión que me disgusta. Prefiero pensar que hay dos compañer@s de viaje a las que dejo de acompañar. Nuestros caminos se separan. Durante este viaje, hemos llorado, nos hemos reído. Hemos sentido la frustración y la esperanza de que un cambio era posible. Y el cambio ha llegado por lo que mi función termina aquí. Cuando hablo de cambio me refiero un cambio consciente e inconsciente. Y un cambio en la media que la persona que he acompañado ha decidido y en base al objetivo que nos hemos propuesto.

En ese momento en que nuestros caminos se separan hay un último e intenso contacto. ¿Te has dado cuenta de que cada vez que te despides de alguien intensificas un contacto antes de marchar? Das la mano, un beso, un abrazo, una mirada...La vida es la danza del contacto y la retirada contigo mism@, con tu vida. En cambio hay personas que caminan como zombis por la vida, día tras día, semana tras semana.

Discrepo de las terapias que no fomentan la retirada.

También discrepo de las terapias que no producen un cambio efectivo porque porque fomentan la dependencia en lugar del contacto.

En España más de 10 millones de personas sufren depresión, estrés, soledad o angustia. La terapia es algo demasiado serio y grave para permitirnos que no sea efectiva. La terapia superflua, basada en meras estrategias o meramente educativa, no está demostrando ser la solución puesto que esa cifra de persona aquejadas aumenta cada año. Tal vez estas terapias funcionen a corto plazo, pero sin un cambio profundo del ser, a la larga resultan caras generando dependencia y un deambular de personas de consulta a consulta buscando remedios milagrosos en chamanes iluminados.

Otras veces el resultado no es el que yo esperaba y entonces apaciguo la expectativa y me vuelvo todo lo humilde de lo que soy capaz para simplemente aceptar. Nuestros caminos se separan y mi función termina aquí

La retirada forma parte del proceso y si el objetivo se ha cumplido aumenta la responsabilidad, la conciencia se expande, se generan cambios, a veces sutiles, otras veces con decisiones transcendentales. Aparece cierta calma, cierta claridad. En esos momentos escucho, pongo perspectiva de todo el proceso, proyectamos a futuro...y como dos amigos de la infancia intuimos que nuestros caminos han empezado a separarse. Personalmente es una sensación de alegría, de cierta tristeza y de profunda gratitud. La terapia es contacto y en estos momentos de despedida, me busco a mí mismo recordando a Fritz Perls:

Yo soy yo

Tú eres tú

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas

Tu no estás en este mundo para cumplir las mías

Tu eres tú y yo soy yo

Si en algún momento nos encontramos, será maravilloso

Si no, no puede remediarse

Falto de amor a mi mismo, cuando en el intento de complacerte me traiciono

Falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero

en vez de aceptarte tal y como eres

Tú eres tú y yo soy yo.

Feliz Viaje