¿Por que la autoestima no te funciona?

La autoestima  es la valoración positiva que puedes desarrollar sobre ti mismo/a. Es un sentimiento valorativo que lleva implícito y de forma secreta una escala de valor y una comparación. En caso contrario ¿En relación con que te vas a valorar? 


¿Por qué no funciona entonces la autoestima?

Porque una terapia basada en la mejora de tu autoestima no será entonces muy diferente a realizar dieta y bajar de peso si tu valoración la basas por ejemplo en lo delgado/a que estés o en un "forma de ser" de ti que no te gusta. Es una estrategia poco madura practicada en exceso que al final se basa en mejorar tu concepto de ti mismo/a en lugar de aceptar que hay rasgos tuyos que son así.

Hoy en día y más que nunca resulta urgente la necesidad de autoaceptación en lugar de autoestima. Autoaceptación significa aceptarte, amarte y sentir compasión por ti mismo/a 

En realidad, la falta de autoaceptación es la causa de las expresiones de sufrimiento cada vez más extendida en nuestra sociedad. Porque además esa valoración que proporciona la autoestima cada vez es menos "auto" y se basa cada vez más en una valoración externa: fenómeno selfie, cirugía estética, redes sociales...desarrollando según Wilfred Nelles una "conciencia colectiva adolescente" que establece criterios de aceptación cada vez más exigentes y consumistas. ¿Sientes ansiedad? ¿Te encuentras deprimido/a, sin sentido vital? Pueden ser expresiones de tu lucha infructuosa por ser mejor, faltando en ti la autoaceptación.

Tratar de mejorar la autoestima lleva implícita la idea de que "algo está mal en ti". En cambio, aceptarte es asumir como eres y parar esa lucha.

Durante tu infancia has recibido mensajes de como debías ser y comportarte para triunfar, para ser feliz. Y hoy puedes estar asumiendo proyectos de mejora eternos que te resultan insatisfactorios. El coaching ha inoculado el virus de "se feliz" y el temor a no serlo alimentando a tu crítico interno.

El crítico interno es una voz interna e insegura que te critica de forma constante. Que te dice que es lo que no es adecuado en ti y que tienes que hacer para remediarlo. En realidad es un patrón de supervivencia que trata de cuidarte pero partiendo de un sesgo cognitivo negativo.

El sesgo cognitivo negativo implica llevar la atención a lo que no funciona. Puedes vivir 19 eventos satisfactorios a lo largo de hoy, pero esta noche tu mente llevará la atención al único evento negativo experimentado. Esto fue de gran ayuda para nuestra evolución como especie, pero ¿De qué te sirve ahora?

Terapia de autoaceptación.

Existen diversas estrategias para fomentar la autoaceptación. Unas se basan en la reinterpretación del pensamiento negativo, mientras que otras, de carácter grupal, han demostrado alta eficacia en la sanación de personas con traumas. Identificando los aspectos comunes a ellas y buscando una aplicación práctica para tu día a día, resulta clave:

-Identifica situaciones en los que tu crítico interno te aborda criticándote o castigándote. Pueden ser pensamientos obsesivos, peyorativos, te puedes sorprender comparándote con otras personas o lamentándote de lo mal que te van las cosa, criticando una parte de ti.

-Sepárate de esa voz. Uno de los riesgos es identificarte con esa crítica y pensar que tu eres así. Una cualidad no te conforma como persona. Tal vez hayas mentido o te hayas equivocado pero eso no te convierte en mentiroso/a o torpe. Steven C. Hayes fundador de la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) indica que es clave escuchar la voz distanciado/a de ella.

-Escucha a tu crítico. Tu crítico está en realidad tratando de cuidarte. ¿Qué aspecto importante de tu vida está tratando de preservar? ¿Seguridad, pertenencia, aceptación, confianza...? Escúchalo con curiosidad. Como si escuchases a un niño pequeño enfadado o quejoso, según el tipo de crítico interno que habite en ti.

-Defusión. Significa entender que esa voz crítica, esa situación que estás viviendo es un pensamiento relativo, pero ni tú, ni tu mundo son así. Se trata de relativizar y poner en perspectiva lo que te está ocurriendo ahora.

-Compasión. Establece un dialogo con ese crítico interno como si fuese un niño/a herido, aquejado por una enfermedad, perdido, abandonado...Tal vez no puedas hacer nada concreto por ese niño y es mejor que no hagas nada, pero seguro que te conmueve y sin dejarte llevar por la angustia de la escena, podrás acunarlo, abrazarlo, reconfortarlo... ¿Cómo le hablarías a un niño pequeño que se encontrase a si? ¿Por qué en lugar de hablarte de forma crítica no te hablas de forma bondadosa y compasiva como hablarías a ese niño?

Si por ejemplo no aceptas parte de tu imagen corporal podrías decir cosas útiles para empezar a hacer ejercicio, someterte a una dieta. O tal vez puedas pensar que eres demasiado tímido, introvertido y decidas luchar por cambiar. En lugar de hacer todo eso yo te pediría que repitieses esos mensajes a un niño/a de 5 años pidiéndole que haga ejercicio, que haga dieta o que tiene que intentar no ser tan tímido. Luego te pediría que fueses tu ese niño. ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo estarías recibiendo esos mensajes? Así es como te está hablando. Así es como actúa tu crítico interno. Ahora cambia esos mensajes por una voz cariñosa y compasiva hacia ese niño y en realidad hacia ti mismo/a.

Feliz Viaje.