¿Eres una persona Tipo I o Tipo II?

Creo que hay dos tipos de personas en este mundo.

Tipo I. Personas buenas, que trabajan duro para conseguir un futuro mejor, que viven con obediencia en un sistema productivo, consumista y adoctrinador y que se sumergen cada noche en lo anodino y cotidiano de una existencia confortable de vistas estrechas.

Luego hay otro tipo de personas. El tipo II que vive con la eterna duda de su existencia, sabiendo que hay algo más en sus vidas y que empiezan por cuestionarse a sí mismos. Personas que posiblemente prefieren invertir en sí mismas que en un televisor de 50 pulgadas y se preguntan si siguiendo haciendo lo que hacen, realmente son felices.

¿A qué grupo crees que perteneces tú?

Vivimos en un mundo que acelera su velocidad y que nos impide pensar en mayúsculas, que nos arrastra a vivir en un sistema productivo denigrante, en un mundo desarrollado plagado de sobrepesos y sobremedicación, mientras seguimos produciendo y consumiendo, engordando y enfermando.

Cada día nos vuelven a vender la ilusión de encontrar una vida mejor. Nos invitan a sentirnos bien, incluso llegar a ser felices con la compra de un móvil o una crema depilatoria. Y cada día volvemos a levantarnos y luchar por conseguir acceder a esas píldoras de felicidad.

Olvidamos que la felicidad radica en ti. Que el cambio empieza en ti y que solo tú, eres capaz de cambiar.

En esta trampa que nos tejen cada día, cobra una enorme importancia las emociones. Los helados ya no se venden por su sabor, sino por la inmensa sensación de felicidad que vemos en el rostro de la actriz del spot. El coche, tampoco se vende por su mecánica, sino por la férrea seguridad que parece mostrar el cuarentón que sale en el anuncio. A esto se llama "publicidad emocional". Las emociones son la clave de la felicidad, es cierto, pero ¿Crees que vas a sentir lo mismo cuando te comas ese helado o conduzcas ese coche?

En lugar de tratar de "llenar" nuestro corazón con objetos asociados a la felicidad, empiezan a aparecer cada vez más personas que entienden que la felicidad no radica ahí, y que descubren que la inversión en ellas mismas les produce altas cuotas de bienestar emocional.

Las ventas de los libros de autoayuda se han disparado en los últimos años, mientras que el de vehículos descendía hasta hace poco tiempo. En esto la crisis ha tenido su lado positivo. La toma de conciencia de millones de personas. También su lado negativo, la gran cantidad de personas con depresión y el aumento desmesurado de ansiolíticos.

Encontrarse bien con uno mismo y con los demás aparece como una de las prioridades de las personas tipo II. Practican deporte aunque no pueden pagar el gimnasio, hacen yoga mirando youtube o participan en grupos de auto-ayuda dirigidos por voluntarios.

Las personas tipo II realizan una inversión preventiva en su cuerpo, su mente y su alma y no entienden acudir al terapeuta solamente en momentos de crisis.

En lugar de invertir en liposucciones o luchar por comprarse un deportivo, se preocupan e invierten en cultivar sus emociones. Esas mismas emociones que se utilizan para vendernos cosas. La gestión de tus emociones, la llamada, inteligencia emocional, es la clave de la gran parte de la felicidad del ser humano y eso lo sabe bien el sistema capitalista-consumista al utilizarlas como reclamo.

Por eso, la inteligencia emocional no se aprende en el colegio. No forma parte del desarrollo escolar de las personas. No interesa formar seres críticos y felices, sino personas trabajadoras, potenciales clientes que persiguen el sueño eterno de la felicidad. Las personas tipo I.

Necesitamos recuperar la ilusión y un modelo nuevo de vida. Recuperar las emociones sin sentimentalismos, aprender a gestionarlas e invertir en una autentica educación emocional que nos libere de un sistemas que nos explota emocionalmente.

¿A qué grupo perteneces tú? ¿Y qué vas a hacer entonces?

Feliz Viaje